jueves, 11 de junio de 2009

¿1984?

Para los argentinos es un poco contradictorio que el título de la novela de Orwell coincida con el primer año de democracia que tuvimos. Ok, fue en 1983, pero el bueno de Alfonso asumió en esa época del año en que ya estamos pensando en las fiestas, y si bien su anuncio de juzgar a los comandantes de las juntas militares con el pinito de navidad detrás nos hizo pasar unas verdaderas "felices fiestas" (no como las "felices pascuas" del 87), yo particularmente considero a 1984 el año en que comenzamos a vivir en libertad.
Me pregunto ¿será que la versión argenta de 1984 debería titularse 2009? Clarín y América haciendo retirar videos de YouTube me hace acordar al tipo que laburaba alterando las noticias. Afortunadamente los videos se pueden subir al gadget de videos de blogger.com y por el momento no están siendo censurados. Lo pueden ver al final de este post.
Las dudas que me quedan son: ¿Es que estamos tan adormecidos con Tinelli que la censura tiene plafond para llegar a ser tan burda? ¿O es el miedo a que un villero drogadicto nos reviente lo que permite que un tipo que pretende ser electo diputado pueda cometer una desprolijidad de este tamaño sin que a nadie se le mueva un pelo? Al mismo tiempo La Nacion saca al tope de primera plana que De Narváez está encima de Kirchner en las encuestas. ¿Este tipo es el que va a constuir el congreso que busca consenso? ¡Qué semana!





viernes, 29 de mayo de 2009

Agustín "Chivo" Rossi

Tarde. Pero no quería dejar de expresarme sobre esto porque considero que hay personajes que merecen un reconocimiento aunque más no sea tardío. Me refiero a Agustín Rossi, el Chivo. Jefe del bloque de diputados del Frente de la Victoria. La agresión a Rossi demuestra el cinismo al que estamos sometidos a diario. Nos hablan de falta de diálogo, de falta de negociación y ¿quien cobra?. Un tipo de bajo perfil e ideales fuertes. Negocia, pero defiende sus ideales, por los cuales fue votado. Que contraste con Cobos, paradójicamente ungido paladín de la democracia.

domingo, 17 de mayo de 2009

Feliz domingo para todos



Hace unos días colgué una nota de Orlando Barone que discurría acerca de una de las cosas que más le gusta a la derecha: aparecer apolítico, lo suyo no es política, lo suyo es la realidad, la nación, es lo que es. Pero hay otra cosa que a la derecha la mueve mucho, el "así nos ven". Les encanta eso de cómo nos ven en el mundo, como si el mundo fuese una masa que reuniese dos características básicas: 1) estar muy preocupada por lo que sucede en un país llamado Argentina, 2) ser una masa uniforme de opinión. 
Conectado con esta sensibilidad alguien decidió hacer la campaña de desprestigio con un supuesto artículo sobre Argentina en un diario alemán que hace 70 años que no existe. Pero este no es el motivo de este post, sino algo hecho menos a las sombras. 
Habría una deontología que impediría a un gobierno aumentarle el sueldo a los estatales a 45 días de las elecciones. Pero no hay deontología que cuestione a un diario, de claro signo opositor, como La Nación, a armar a 42 días de las elecciones un bloque de noticias, sobre cómo nos ven en Estados Unidos, Francia, Alemania, Reino Unido y Uruguay. Para colmo en un domingo en que los partidos importantes del Clausura se jugaron el viernes y el sábado y Del Potro quedó afuera en Madrid.
La nota que trae opiniones de Estados Unidos está escrita por la corresponsal del diario en ese país. Junta la opiniones de gente aparentemente idónea, expresadas en diferentes contextos. Es una nota que seguramente podría haber sido escrita hace un mes, dentro de 15 días o hoy. 

Lo que viene del Reino Unido es realmente interesante, en el segundo párrafo podemos leer "el interés por el país ha caído en picada desde las "relaciones carnales" del canciller Guido Di Tella".
¡Ah bueno! Si hasta puede considerarse tautológico. Es un novio diciendo "nuestra relación ya no es la que era cuando me decías haceme lo que quieras". Se habla de una "mayoría de los funcionarios y analistas consultados por LA NACION", pero luego sólo vemos la opinión de un tal Chris Palmer, jefe del Departamento de Mercados Emergentes de la financiera Gartmore: "Este es un momento clave para la Argentina -destacó a LA NACION-. Es ahora cuando todos los movimientos políticos, no importa de qué bandería, tienen que acordar un plan económico común" . O sea, que aparentemente no estaría tan mal esto de adelantar las elecciones.
La otra opinión es la de un importador de carne (uno de los más importantes, aclaro). Fuera de eso no hay nada más.

La foto de lo que opinan absolutamente todos los franceses (perdón que no diga el país galo) sobre Argentina, se condensa en una opinión vertida por Edouard Balladour... hace un año (tal cual dice la nota del diario). El resto son adjetivos off the record, porque ni siquiera se arriesgan comentarios off the record. 
cuando hablan off the record , los comentarios de ese tenor son el pan cotidiano de los corresponsales en el exterior. "Poco fiable", "poco serio", "imprevisible", "incomprensible" y cada vez con más frecuencia bling bling (vulgar), son los epítetos con que suele calificarse al país
para darle relleno a la nota sobre la opinión de los franceses, se dice que los franceses se escandalizan cuando la presidenta encuentra divertido llegar tarde a la foto. Dios mío, y yo perdiéndome la final de Madrid por escribir esto que no va a leer nadie.

El último párrafo cierra citando el pobre lugar que ocupa el país en el índice de Transparencia Internacional. Realmente si al refrito que hicieron le agregaban una recete de nouvelle cuisine, les juro que no desentonaba.

Para acelerarla, porque se me está estirando demasiado el post, la nota que viene de Alemania es básicamente sobre una nota publicada en el Süddeutsche Zeitung, en la que consideran incomprensible el adelanto de elecciones y cuál es el rol de Kirchner en el gobierno de su esposa. Terminan diciendo que Merkel y Cristina tienen contactos telefónicos frecuentes. 

Sobre lo de Uruguay la nota refleja el fastidio oriental (no puse país galo, pero acá caí en el lugar común) por el corte del puente. Fastidio que comparto y corte que condeno. Lamentablemente el gobierno no le ha encontrado la vuelta a este tema. Es una nota que puede salir en cualquier momento, pero suma más en el combo feliz domingo.

Cierro con un comentario autorreferencial. Anoche hablaba por teléfono con un amigo que está pasando un mal momento en lo personal. La charla se hizo largo e inevitablemente hablamos de política. Mi amigo también apoya el modelo, pero en algún momento se manifestó temeroso de que se vaya la mano en ignorar las advertencias. Coincidimos en que las advertencias no provienen de entes neutros, sino que al contrario, los "advertidores" tienen intereses muy claros, pero a veces algo de miedito aparece (el famoso "y si..."). Ahora, si en dos personas que presumen de leer las noticias con espíritu crítico por ahí asoma alguna duda, no quiero ni pensar en el efecto que tienen las noticias en alguien que abre el diario confiando en que ahí está la verdad de lo que pasa.  (No estoy teniendo en cuenta las enseñanzas de Vito Corleone, que le decía a Santino que no hay que decir lo que se está pensando.)
 

jueves, 14 de mayo de 2009

A 50 días de las elecciones Tinelli inicia la Casa del Gran Cuñado

Podría haber sido la portada de algún matutino. De Clarín, por dar un ejemplo. No fue. Mejor "A 45 días de las elecciones aumentan 15,5% a estatales". 

(López Murphy sí que sabía evitar esos problemas con la prensa)

viernes, 24 de abril de 2009

¿Es o no es?

Si ganamos, “Es robo de boletas”
Si perdemos, “Es la soberbia”
Si crecemos a tasas chinas, “Es viento de cola”
Si las Madres son del palo “Es cooptación”
Si se enjuicia a los asesinos y torturadores de la dictadura, “Es revanchismo”
Si los lugares de veraneo reventaban en Semana Santa, “Es el clima que acompaña”
Si no paran de construir edificios, “Es por falta de alternativas de inversión”
Si se paran, “Es por falta de un plan anticíclico”
Si se estatizan las AFJP, “Es la caja”
Si se sinceran las candidaturas que nunca nadie completa, “Es trampa”
Si Artear tiene interferencias en el satélite, “Es Neshtor con la budinera”
Si no se produce el tan anunciado “Colapso Energético”, “Es el clima benigno”
Si el mentado “Aislamiento Internacional” se traduce en 4 cumbres en un mes, “Es Obama que no le da la mano”
Si se jubila a un millón ochocientos mil viejitos, “Es clientelismo”
Si Neshtor no se abrocha el saco, “Es impresentable”
Si Cris se viste a la moda, “Es la Vuitton”
Si coparticipamos las retenciones “Es fungible” (aka “Es la caja”)
Si no se mandan proyectos de ley al Congreso, “Es la diKtadura”
Si se mandan, “Es la escribanía”
Si se hace obra pública, “Es coima”
Si no se hace, “Es robo”
Si no pagamos la deuda, “Es la vergüenza internacional”
Si la pagamos, “Es descapitalizarse”
Si se reconocen los logros del gobierno “Es un ciber-ñoqui”
Si el gobierno critica a la oposición mediática “Es censura”
Si mi hijo acaba de comenzar a trabajar (hoy, y en blanco), “Es de culo”
Pero si se debate en todo el país el proyecto de la Ley de Medios… “No es momento”

¿Saben qué? ¡Váyanse a la concha de su madre!

Recibido de un amigo.

jueves, 23 de abril de 2009

Los errores del populismo penal

Publicado en Clarín de hoy:



Hoy se exige mayor violencia del Estado en nombre de lo que se considera la voluntad mayoritaria y democrática. Pero tomar en serio lo que quiere "la gente" no debería llevar a dar autoridad a los reclamos de sus repentinos voceros o profetas.

Por: Roberto Gargarella
Fuente: PROFESOR DE DERECHO CONSTITUCIONAL (UBA, DI TELLA)

El populismo penal es un virus especialmente nocivo que recorre la Argentina de un extremo al otro, recurrentemente, cada vez que algún hecho criminal logra capturar la indignación colectiva. El populismo penal tiene una receta y una respuesta habituales frente al crimen -mayor violencia estatal- pero con una novedad llamativa: reclama dicha violencia en nombre de la voluntad mayoritaria. Se trata, por tanto, de un movimiento que promueve un Estado más duro, en nombre de la democracia: "la gente lo pide" -se nos dice-, o también: "hay un clamor popular que exige terminar con esto."

Ocultos detrás de lo que se presenta como el sentir democrático de la sociedad, los defensores del endurecimiento penal consiguen así un doble objetivo. Por un lado, ellos se resguardan frente a las críticas dirigidas contra sus propuestas (como si ellos no fueran quienes exigen mayor violencia estatal, sino sólo los voceros de un reclamo colectivo). Por otro lado, dotan a sus polémicas exigencias de un halo de irreprochabilidad, frente a las voces de sus opositores: nadie se siente cómodo hablando en contra de (lo que se presenta como) las demandas democráticas de la comunidad.

Los argumentos que uno podría dar contra las propuestas del populismo penal son numerosos (su reduccionismo, su simplismo, la probada inutilidad e ineficiencia de sus políticas, su moralidad dudosa, su pobre entendimiento de la naturaleza humana, su falta de humanismo), pero no es necesario, a esta altura, poner el foco sobre el contenido de dicho programa. Interesa por el momento algo previo, como lo es cuestionar las pretensiones democráticas del populismo penal -la idea según la cual existe una conexión íntima entre el populismo penal y el "sentir de la gente."

Conviene hacer referencia al menos a tres cuestiones. En primer lugar, quienes reivindicamos la idea de un derecho penal más democrático no tenemos que aceptar la idea según la cual quienes están mejor situados para decir qué respuesta corresponde dar, frente a un crimen, son las víctimas o sus allegados. Conviene enfatizar este punto dada la frecuencia con que, después de un crimen, las cámaras de televisión ponen sus focos sobre el dolor de quienes han sido agredidos, mostrándolas como las voces más auténticas -y así, más auténticamente representativas- de la comunidad. Para no dar lugar a confusiones: es muy importante cuidar, proteger, amparar a las víctimas, darles contención, trabajar para reparar las (a veces irreparables) pérdidas que han sufrido. Sin embargo, ese máximo respeto no requiere ni implica convertir a aquellas en lo que no son, es decir en autoridades en materia penal. Más bien lo contrario: es difícil que pueda surgir una norma justa desde la (entendible) indignación que genera el crimen sobre quienes lo sufren desde más cerca. 

En segundo lugar, a quienes dicen que hay que adoptar penas extremas (como la pena de muerte o la reclusión por tiempo indeterminado) argumentando que eso es lo que reclama -democráticamente- la sociedad, corresponde preguntarles qué es lo que entienden por democracia. Por supuesto, una manifestación en contra (o a favor) de la inseguridad puede ser una legítima expresión popular, pero no es lo mismo conocer las legítimas demandas de un grupo de personas en la calle, que reconocer la voluntad del pueblo o de la mayoría del pueblo.

Asimismo, tampoco merece llamarse "voluntad democrática del pueblo" al mero resultado de alguna encuesta (una encuesta puede tener sentido para un empresario interesado en vender más jabones o autos, pero no para definir criterios sobre lo que es justo). La decisión democrática es algo diferente a todo ello -algo que se vincula finalmente con el sufragio, y que exige información plural, discusión e intercambio de ideas entre quienes piensan distinto sobre el tema en disputa.

Finalmente, y lo que es más importante. En países como el nuestro, tan marcados por la pobreza, la desigualdad y la permanente injusticia social, existen millones de voces que se encuentran marginadas de la comunidad y que son, no casualmente, las que más directamente sufren la violencia estatal. Por ello, resulta simplista e irrespetuoso sugerir que el sufriente testimonio de un puñado de personas, en la radio o frente a las cámaras de televisión, sintetiza los reclamos de las millones de voces silenciadas que existen en el país. 

Uno de los principales dramas de la Argentina contemporánea tiene que ver, justamente, con la negación de la palabra a secciones enteras de la comunidad. Tomar en serio lo que quiere "la gente," en materia penal por ejemplo, debiera llevarnos a recuperar -con urgencia- las voces no escuchadas y silenciadas, antes que a dar autoridad a los reclamos de sus repentinos voceros o profetas.

sábado, 11 de abril de 2009

La memoria de Alfonsín que La Nación quiere

Esta ocurrió en el 2000, la convertibilidad, parecía, había llegado para quedarse, para muchos los 80 eran una pesadilla que, felizmente, había pasado. En un curso de "management" dictado por la filial local de un instituto de la madre patria, el instructor reflexionaba en plena clase lo casi vergonzoso que significaba haber tenido un presidente como Raúl Alfonsín.  Esto no lo decía durante el "break" (estos cursos no tienen recreo) en un tono un poco más "entre amigos", no hacía falta tanta delicadeza. En el mundillo que creía que estaba feliz con la convertibilidad Alfonsín era poco menos que mala palabra.
Lo que sigue, ya lo sabemos, la ilusión de la convertibilidad estalló, sus efectos sociales los vemos a diario. Hace seis años que tenemos al gobierno a una dictadura socialista-chavista-populista. Ahora la memoria de Alfonsín es el remedio contra este infierno. Esa es la memoria de Alfonsín que La Nación quiere y no la que hizo canal 7